Sopa de letras

Encuentra las palabras escondidas en la cuadrícula. Arrastra el dedo o el ratón sobre las letras, en línea recta.

Tema: Animales · Fácil Tiempo 00:00

Con el teclado: muévete con las flechas, presiona Intro en la primera letra de una palabra y otra vez Intro en la última. Escape cancela la selección.

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    Cómo se juega

    1. Elige un tema (Animales, Frutas y verduras, Cocina mexicana…) y un nivel. En Fácil las palabras van de izquierda a derecha o de arriba hacia abajo; en Difícil también aparecen en diagonal y al revés. Toca Nuevo juego.
    2. Mira la lista de palabras que está debajo de la cuadrícula (a la derecha en pantallas grandes). Todas están escondidas entre las letras. En la cuadrícula se escriben en mayúsculas y sin acentos, pero la Ñ se conserva.
    3. Cuando encuentres una, pon el dedo o el ratón sobre su primera letra y arrástralo en línea recta hasta la última. Las letras se van marcando conforme avanzas.
    4. Suelta al llegar a la última letra. Si la palabra es correcta, se queda coloreada en la cuadrícula y se tacha en la lista. Si no lo es, no pasa nada: inténtalo de nuevo.
    5. ¿Te cuesta arrastrar? También puedes tocar la primera letra y después tocar la última; el juego une las dos por ti.
    6. Si te atoras, toca Pista: se iluminará la primera letra de una palabra que todavía te falta.
    7. El tiempo empieza a contar con tu primera jugada. Al encontrar todas las palabras verás tu tiempo y, si lo mejoras, tu nuevo récord. Si cierras la página a medias, la partida se guarda en tu dispositivo.

    Sobre la sopa de letras

    La sopa de letras es uno de los pasatiempos más queridos del mundo hispano, y tiene nombre y apellido: la inventó el español Pedro Ocón de Oro, un creador de acertijos que en los años sesenta ideó cientos de juegos para revistas y periódicos. Casi al mismo tiempo, en Estados Unidos, el editor Norman Gibat publicó una cuadrícula parecida en un boletín de anuncios de Oklahoma, y de ahí el juego saltó a los diarios de todo el país. Desde entonces no ha faltado en salas de espera, cuadernos escolares y sobremesas familiares.

    Su encanto está en lo sencillo: no hay que saber nada de antemano, solo mirar con calma. Aun así, la mente trabaja más de lo que parece. Buscar una palabra entre decenas de letras ejercita la atención sostenida, la percepción visual y la memoria de trabajo, porque hay que recordar qué estamos buscando mientras los ojos recorren filas y columnas. También refresca el vocabulario y, al terminar, deja una pequeña satisfacción que ayuda a relajarse.

    Algunos consejos para disfrutarla más. Empieza por las palabras más largas o por las que tienen letras poco comunes, como la Ñ, la Q, la Z o la X: son más fáciles de localizar. Fíjate en las letras dobles, como la LL o la RR, que destacan a primera vista. Recorre la cuadrícula con orden, fila por fila, en lugar de saltar de un lado a otro. Y si una palabra se resiste, pide una pista sin remordimientos: lo importante es pasar un buen rato, no competir con nadie.